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El danzón
Es en México donde el danzón, originalmente nacido en Cuba, se sigue cultivando y bailando. El arribo del danzón a tierras mexicanas se dio a través de la península de Yucatán donde la proximidad geográfica facilitó el intercambio de partituras y ejecutantes, lo cual ayudó a que los músicos de la península lo adoptaran como propio para componer desde finales del siglo pasado un buen número de danzones originales. Orquestas como la famosísima de los Hermanos Concha, que después amenizaría las noches del Salón México, se formaron en estos años de intenso intercambio entre la península y la isla de Cuba. Posteriormente el danzón llegó a Veracruz, en donde a diferencia de Yucatán, todavía es un elemento vivo y activo de la vida cultural del pueblo jarocho. Tan pronto las partituras llegaron al puerto de Veracruz a través de los barcos mercantes, empezaron a formarse danzoneras que ejecutaban el danzón con un muy peculiar estilo veracruzano. Entre las danzoneras que empezaron a destacar podemos nombrar a la de Severiano y Albertico, a la de los Chinos Ramírez, la Danzonera Pazos y la Banda de Marina del Puerto dirigida por Camerino Vásquez y Luis Cardona Rojas, quienes instauraron la costumbre de tocar danzón en el zócalo dos veces por semana, costumbre, que se volvió tradición y se conserva hasta nuestros días. De Veracruz el danzón emigró a la ciudad de México donde ha evolucionado a lo largo de los años, manteniéndose vigente y en el gusto popular, alimentando la historia cultural de México con salones como el recientemente resucitado Salón México, o los ya tradicionales Salón Colonia, Los Ángeles o el California. Ya sea en la ciudad de México o en Veracruz, el danzón es un elemento vigente de nuestra música popular, que se mantiene vivo como género bailable, quizás por su innegable elemento erótico, sutil y refinado, en una época en que el baile de pareja parece estar desapareciendo. |
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| © 2005 Rafael Figueroa Hernández | |||