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Los Negritos
Por: ©Rafael Figueroa Hernández
www.comosuena.com

La recuperación de nuestra historia

Es precisamente, en nuestras jaranas y en nuestro canto, donde las raíces de los tiempos lejanos se ensanchan con agua nueva. Cual Ave Fénix, el son jarocho renace de sus cenizas y señorea la mitología de nuestros pueblos. Al mismo tiempo, el son jarocho es un manantial de donde bebemos a diario. Es agua fresca que nunca se seca. Con nuestra música se viaja en el tiempo, porque se puede estar en el pasado, en el presente y en el futuro. Los tiempos lejanos han regresado... Hemos aprendido el son jarocho en el trajineo de ir y venir. En los fandangos de los pueblos nuestros. Recopilando enseñanzas de los viejos jaraneros de la región y aprendiendo de los tíos y abuelos. Desde niños nos llamaban la atención los fandangos del grupo Tacoteno aquí en Minatitlán, y más tarde, los del grupo Chuchumbé en Cosoleacaque y Coatzacoalcos. Una buena noche llegamos a Chacalapa, un pueblo lleno de historia, colorido, y magia, y decidimos dejarnos llevar por esta tradición que arranca desde adentro unas ganas enormes de llorar y reír al mismo tiempo.

De esta forma, caminando por ahí, y siempre siguiendo la huella del son, llegamos también a la región de Los Tuxtlas, a disfrutar de ese fandango suave, pausado y muy melancólico, bajo enormes luceros y estrellas que parecieran estar bien cerquita; bajo ese serenito, ese fino aguanieve que bautiza el frío amanecer santiagueño, sanandrescano. Pero también, muchas veces amanecimos sacudidos por la fuerza del fandango tlacotalpeño, que al igual que sus toros, son bravíos y calientes. Llegamos hasta las sierras de Pajapan, Mecayapan, Soteapan y Tatahuicapan, en donde los ancianos todavía cantan en dialecto sus aventuras y padeceres. Y mucho aprendimos de ellos. Así pues, nos impregnamos del olor a cedro, a tierra húmeda. Nos embriagamos de zapateado, de jaranas y de paisajes hermosos en el firmamento. De amaneceres con la garganta irritada por las tantas horas de estar cantando y con los dedos hinchados y entumecidos de tantos rasgueos y abanicos en la jarana.

Agradecimientos

A Sergio Palma por ser un verdadero amigo de Los Negritos; al antropólogo Juanito Fernández por su interés en nuestro trabajo; al Capitán del Sur Juan Meléndez por transmitir cosas importantes; a Ricardo Perry y Los Cojolites por abrir camino y dar espacio de expresión a tantos grupos como el nuestro; al grupo Chuchumbé por ser importante en nuestra formación como soneros y en especial a Patricio Hidalgo por su amistad con Los Negritos y por el regalazo de El Panal; a Diego Vásquez por iniciarnos en esto del son jarocho; a Don Nereo Rodríguez, brazo fuerte del fandango minatitleco; al desaparecido Último Ahualulco por su gran apoyo; a Andrés Flores por las súper jaranas que nos hizo; a Toño Sánchez y Darmacio Cobos por su amistad desinteresada. A Daniel y Silvia, que no hay palabras para agradecer el haber creído en nosotros; al grandísimo Fito Espinoza, cuya paciencia, disponibilidad y profesionalismo nos sigue impresionando. También, de manera fraternal queremos agradecer a Brizio, porque la amistad es un don que le sale por los poros, por enseñarnos la grandeza de la calidad humana y por llevar hasta ustedes un trozo de nuestro sentir y de nuestra vida a través de su sensibilidad fotográfica. Mención aparte para el Dr. Norberto Luna por valorar inmensamente nuestra labor y por unirse a nuestra lucha por recuperar nuestro fandango en Minatitlán; al Prof. Herrera Castillejos por su invaluable apoyo y por ser uno de nuestros pilares fuertes; a la Dra. Rosalba Romero por sus consideraciones y por motivarnos a seguir en la batalla; a Don Fallo Figueroa, Diego López y el grupo Siquisirí por tantos y tantos favores y paros; al Dr. José Manuel García y su esposa Irene Ramón por el apoyo incondicional a Los Negritos; a nuestros escritores del alma Luis Chávez y el abuelito René Reséndiz por reconocer y dar a conocer nuestra modesta labor. Y especialmente a Rafa Figueroa, por la gran confianza en Los Negritos y por darnos la gran oportunidad que siempre esperamos.

Dedicatorias

Este trabajo lo dedicamos a la comunidad fandanguera y a los viejos soneros del pueblo de Chacalapa, donde presenciamos nuestros primeros fandangos y donde aprendimos muchas cosas que enriquecieron nuestro trabajo musical, haciendo amistad con muchos compañeros jaraneros, bailadores y bailadoras. A doña Adelita Cazarín, la Reina del Fandango en Minatitlán. Dedicado también a Julio Mizzumi y el grupo Yacatecuhtli junto a Coco y Pancho y el Son de Tlacojalpan por las maravillosas atenciones y consideraciones y por mostrarnos, en distintos momentos, que son amigos nuestros. A Andrés Moreno, José Luis, Nacho y los Cultivadores del Son por enseñarnos que la humildad, al igual que la fe, hacen maravillas.

Contenido

1. El presidente

2. El ahualulco

3. La petenera

4. La bamba

5. El butaquito

6. El toro zacamandú

7. La lloroncita

8. El canelo

9. El panal

* *El Panal es creación de Patricio Hidalgo Belli, los demás temas son del Dominio Público.

Personal

Isis Roberto Lázaro Montalvo : Dirección musical, guitarra de son y voz

Abiasahf Rocali Pineda Gómez: Leoncita y voz

José Carlos García Ramón: Jarana tercera, jarana primera, pandero y voz

Darbhé Carlos Cartas Lázaro: Jarana segunda y voz

Martín Alejandro Arias Viche: Jarana segunda

Javier Wood López: Bongó

Invitado Especial: Don Fallo Figueroa con el contrabajo en los sones El canelo y El toro zacamandú.

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