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El Chachachá
Por: ©Rafael Figueroa Hernández
www.comosuena.com

El chachachá es un ritmo y un sonido que con más de cuarenta años de vida se mantiene más que saludable, lleno de vida y energía. Con un vigor que sólo puede dar el ritmo cálido y apasionado del trópico.

Alrededor de la mitad del siglo, Enrique Jorrín, joven violinista integrante de la Orquesta América da a conocer "La engañadora", fruto de sus experimentaciones con la forma, la melodía y el ritmo del danzón. De ahí en adelante y con el auxilio de otras composiciones del mismo estilo, el nuevo ritmo que la gente llamó chachachá, conquistaría contundentemente a los oyentes y bailadores. En muy poco tiempo todo el continente estaba bailando, con diferentes grados de sabrosura por supuesto, el majestuoso chachachá.

México adoptó el chachachá de muy buen talante, como lo había hecho anteriormente con otras manifestaciones musicales provenientes de Cuba. Los bailadores de los años cincuenta estaban quizá a la espera de un ritmo más pausado después de haber disfrutado de las acrobacias coreográficas del mambo. Como el mismo Enrique Jorrín, su creador, lo describía, el chachachá es un baile intermedio, ni muy despacio, ni muy rápido, lo que permitió al ciudadano común desplegar, sin prejuicios, sus normalmente limitadas capacidades dancísticas y al mismo tiempo disfrutar de la música.

Enrique Jorrín, el creador del chachachá, nació el 25 de diciembre de 1926 en Pinar del Río. Su familia sin embargo, se trasladó a la Habana siendo el muy chico y fue en el barrio del Cerro donde el compositor y violinista pasó el resto de su vida. Este barrio, lleno de antiguos casonas, vio transcurrir por su angostos callejones, la vida de Enrique Jorrín, desde sus primeras letras hasta sus éxitos internacionales. Lo vio ir al conservatorio y después como integrante de diferentes agrupaciones, seguramente lo escuchó componer los muchos danzones que fluían de sus inspiración.

El viejo barrio y sus habitantes fueron testigos de la ascendente carrera del joven músico desde sus primeros trabajos como profesional hasta los días en que entra a formar parte de importantes agrupaciones como las de Arcaño y sus Maravillas, la Orquesta América para llegar a dirigir la orquesta que llevaría orgullosamente su nombre.

El chachachá como todo género realmente popular no nació de la nada. Se originó como un proceso de evolución y de experimentación de Enrique Jorrín con el danzón. Durante sus años mozos, lo único que Jorrín componía eran danzones, que al principio respetaban todos los cánones musicales propios del género pero que después, poco a poco, se iban permitiendo pequeños cambios que los acercaban cada vez más al chachachá. Una de las más importantes fue la conformación de un trío de cantantes que entonaban al unísono el tema de la composición y que le darían ese tono tan característico al nuevo género.

El nombre con el que originalmente Enrique Jorrín llamó a sus experimentos fue neodanzón. No era evidentemente un nombre muy atractivo, pero nos habla de lo que el compositor pensaba de su nueva creación. Lo que Enrique Jorrín componía, según él, no eran sino danzones que su creatividad modificaba. El nombre que todos conocemos nació con ayuda de los bailadores, cuando al inventarse el baile que se acoplaba con el ritmo, se descubrió que los pies marcaban un sonido peculiar al rozar el suelo, precisamente en tres tiempos seguidos, cha - cha - chá, y de ahí, de ese sonido, nació, por onomatopeya, el nombre que despierta en todo el mundo las ganas de mover los pies, el chachachá.

La instrumentación del chachachá originalmente fue retomada del danzón que en Cuba se toca con una agrupación musical llamada Charanga Francesa, herencia musical de las emigraciones debidas a la guerra de independencia de Haití. La instrumentación básica consiste, además de las sección rítmica compuesta habitualmente por la percusión, el piano y el bajo, en una sección de cuerdas que traza un colchón armónico y rítmico sobre el que una flauta teje melodías sabrosamente confeccionadas. El auge del chachachá sacó del olvido este tipo de agrupación que ya estaba perdiendo adeptos en la isla dándole un nuevo aire, que dura hasta nuestros días.

Ramón Márquez. Imagen encontrada en...  http://www.sacm.org.mx/archivos/biografias.asp?txtSocio=08072El chachachá comenzó a crear sus propias imágenes y mitos gracias al trabajo de múltiples compositores principalmente cubanos y mexicanos que contribuyeron a ello. Como ejemplos tenemos al mexicano Ramón Márquez con sus "Clases del chachachá", a Richard Egües con su inefable "Bodeguero", a Jorge Zamora, el popular Zamorita con "La basura" y "Señor Juez", además de Rosendo Ruiz, hijo, que con su "Rico Vacilón", y por supuesto con "Los marcianos", lograron mantener al chachachá en la mente popular.

Desafortunadamente el creador del chachachá ya no está con nosotros, pero nos ha dejado como legado su música y el recuerdo de su amplia sonrisa que iluminaba con su alegría el mundo.

 

 

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*La imagen de Enrique Jorrín fue encontrada AQUÍ
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